Literatura fantástica en Chile: Mucho ha cambiado

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Quizás sea porque muchos de nosotros somos parte de un generación que creció con un televisor al frente, con un comic en las manos, o imbuidos en una naciente era global. Tal vez se deba a que somos herederos de una cultura narrativa rica en autores talentosos, o a que la literatura fantástica, desde Tolkien particularmente, se ha ido convirtiendo día a día en un fenómeno cada vez más fuerte. El punto es que últimamente en nuestro país, Chile, han empezado a aparecer en forma creciente las obras de, relativamente, jóvenes autores, enmarcadas en lo que se podría llamar genero fantástico. Hasta hace un par de años no existía para mi literatura fantástica propiamente tal en nuestro país, excepto tal vez por algunos cuentos o novelas de autores que la verdad no conozco mucho. He leído algunas reseñas en internet, que me da un poco de lata citar, que hacen referencia al genero de la ciencia ficción y la literatura fantástica en Chile, pero la verdad me parece algo demasiado rebuscado.

Para mi, la primera vez que me entere que se había escrito algo relacionado con la literatura fantástica en nuestro país, fue cuando leí en la revista Vive, de vtr, el año pasado, que se había reeditado una novela llamada “La Lanza Rota” escrita por un tal Alberto Rojas y que era lo mas cercano al señor de los anillos hecho en nuestro país. Al leer eso me pasaron dos cosas. Primero maldije interiormente (damn!!) porque, y al igual que mi amigo virtual Esaraya, alguien se me había adelantado en publicar la primera obra oficial del genero, y segundo, me pareció muy interesante poder darle un vistazo a aquel trabajo, después de todo era literatura fantástica, algo que me gusta mucho, y era escrita por un chileno, la curiosidad era grande.

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Así los primeros meses después de eso traté de averiguar lo mas posible acerca de “La Lanza Rota” y su autor, sobre todo por medio de la internet, mas, para mi desgracia, no era mucho lo que podía encontrar, excepto algunas reseñas que no me decían mucho en la pagina de la editorial del libro o en paginas relacionadas con el genero, como Tauzero. Encontré entonces la pagina oficial del libro, donde se podía leer el primer capitulo, que me pareció interesante, pero aparte de eso, no conseguí mucho mas. Así, seguí vagando por la web buscando referencias además a otras obras del género en Chile. Antes de eso había oído del mini fenómeno de Francisca del Solar, la fan de Harry Potter que escribió su propia versión acerca del joven mago (Saga que además yo también he leído) y no mucho más. Fue así entonces como entere del libro Ygdrasil de Jorge Baradit, mas por el lado de la ciencia ficción, pero igual genero fantástico en si. También investigue un poco sobre el y me pareció bastante interesante, pues también soy fan de la ciencia ficción y de las tendencias cyber punk. En fin, así sucedieron las cosas hasta que encontré finalmente “La Lanza Rota” en una librería en el mal de Viña de Mar, a principios de este año. Me la compre y la leí, obvio (no era un libro caro, me costó casi cinco mil pesos). Debo decir que al principio no sabía que esperar. Los nombres: Akeron, Shara, etc., me sonaban a algo así como He Man o Shee Na (no se escribir el nombre de la hermana de He Man, sorry) o algo muy colorinche en general. Luego al leerla me di cuenta de que, por suerte, no iba por ese lado, pero aún así me defraudo un poco.

Esperaba, tomando en cuenta mi primera impresión cuando vi la reseña en la revista, algo mucho mas elaborado y de verdad cercano al nivel de lo que había hecho Tolkien, después de todo algunos sujetos en la red llamaron a Rojas algo así como el Tolkien chileno. Pero no era así, ni cercano. No desmerezco lo que es “La Lanza Rota” ni lo que representa como historia, y no me sentí tan indignado como Esaraya (favor remitirse a su propio blog para leer la crítica: http://faeriephilia.wordpress.com/2008/10/19/la-lanza-rota-de-alberto-rojas/), sin embargo estoy de acuerdo con el en muchos de sus puntos. En primer lugar los personajes son muy planos. Rojas no logra desarrollar las personalidades de cada uno de sus héroes como para sentirse identificados con ellos. Al leer libros como El Señor de Los Anillos uno reconoce a Frodo, a Aragorn, a Legolas, etc. Cada uno de esos personajes logra llegar al corazón del lector y sus historias se convierten en las nuestras. No veo eso en Akeron o en Shara o el resto de los personajes. Todo y principalmente los diálogos, parecen demasiado superficiales y algo vacíos. Rojas no profundiza demasiado en ninguno de los aspectos de su libro, y esa es, creo, su principal debilidad.

Con respecto a la originalidad no puedo decir mucho pues siento que de verdad, después de tantos libros y películas y comics creados, es un poco difícil ser totalmente original. Puedo decir que disfrute leyendo la historia y quiero leer la segunda parte que creo se llamara leyendas de Kalomaar. Pero siendo realmente critico, creo que “La Lanza Rota” no alcanza a acercarse a lo que hizo Tolkien u otros autores. Aún así recomiendo el libro como entretención sana, y además para que los seguidores de la literatura fantástica en Chile conozcan una obra escrita por un chileno.

Yo no se si Alberto Rojas, o algún conocido suyo, lea algún día este comentario, pero sinceramente mi única intención es que el genero de lo fantástico crezca en nuestro país y que aquellos que, como Rojas, escriben fantasía, lo hagan tan bien como les sea posible.

Atrás de Rojas y compañía se viene toda una nueva generación de escritores del genero fantástico (entre los que me incluyo) que esperan su oportunidad. La mayoría crecimos, como decía al principio, viendo animaciones japonesas, gringas, la guerra de las galaxias y sus jedis, leyendo comics, mangas y leyendo a Tolkien, a Lewis y a otros que se fueron sumando a medida que avanzábamos en el camino. Sin duda tenemos algo que decir y aportar y tengo curiosidad por leer las historias que mis camaradas de letras preparan, solitarios, frente a sus computadores o notebooks. Yo ya estoy empezando a compartir, y espero que las editoriales en el país de verdad se la jueguen por estas historias que están por nacer. No todas llegaran a la meta, pero mientras lleguen las mejores y las escritas con el corazón, no habrá problema.